Música · Alto rendimiento

El intérprete profesional, generalmente se ve sometido a una exigencia enorme, propia y ajena. Se le exige que no cometa ningún error, esta es la condición básica para dedicarse a esta actividad, además debe mostrar su virtuosismo y calidad interpretativa si desea destacar entre el resto. Partiendo de estas premisas resulta sencillo entender que si el músico no es capaz de sacar el máximo rendimiento de cada sesión de estudio o ensayo y a la vez capaz de tratarse con cuidado, su carrera puede acabar prematuramente. Una orientación adecuada sobre estrategias de estudio, recursos encima del escenario, gestión del estrés, hábitos saludables y salud emocional, pueden marcar la diferencia entre una carrera prometedora o un fracaso estrepitoso.